Final Fantasy Tactics Advance 2: The Grimoire of the Rift [Review] 6 julio, 2008
Posted by Zak in Review, Videojuegos.Tags: 2, Advance, DS, Final Fantasy, Nintendo, Review, Tactics, Videojuegos
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Hoy (más o menos a esta hora) hace exactamente una semana desde que puse mis manos sobre este juego de DS que es la secuela de Final Fantasy Tactics Advance, que como su nombre indica es para Game Boy Advance. La anterior entrega me encantó en su momento (hace unos seis años) y, de hecho, hace poco volví a echar unas partidillas para recordar viejos tiempos, y esta nueva entrega no me decepcionó. Y ahora empieza la review en sí.
FFTA2 es un RPG Táctico (como su nombre indica), para los que no sepáis lo que esto significa, imaginaos un ajedrez cuyas fichas son personajes de un RPG (grosso modo). Al igual que FFT o FFTA, está ambientado en el mundo ficticio de Ivalice, y comparte con este último varios aspectos del argumento y un sistema de habilidades y oficios intuitivo y fácil de usar y entender, así como un sistema de combates basado en turnos gestionados según la rapidez de cada personaje individual y las “Leyes”, normas que tenemos que cumplir durante los combates si no queremos ser castigados por los jueces.
Como ya decía, el argumento es bastante parecido al argumento de FFTA. Encarnamos a Luso Clemens, un chico bastante impulsivo y despreocupado que tiene como deberes para el verano escribir un diario (una tarea extraña, a la par que tediosa). El último día de clase es castigado a ordenar la biblioteca, donde se encuentra un extraño libro (remember FFTA?) que, tras ser firmado por el protagonista lo teletransporta a Ivalice, donde se encuentra con un ¿hombre? llamado Cid, quien lo mete en su clan y ahí empieza todo. Poco después descubren que Luso porta un diario que se escribe él sólo, narrando las vivencias de Luso en Ivalice, comienzan a investigar, patatín, patatán, cosas pasan, rivales mu’ malo’ aparecen, pasados se revelan, ansias de poder, batalla final y no sé más porque aún no lo acabé. La historia y el argumento en sí no son una maravilla, salvando una escena cerca del final que desearía ver animada con unos gráficos decentes y con voces, el resto no destaca, ni para bien ni para mal.
Los personajes principales son iguales que la historia, bastante simples y con pocas sorpresas, en ciertos momentos tienen gracia, y poco más. Está Luso, el héroe cabezota; Cid, el “maestro” (por llamarlo de alguna manera) algo más reflexivo (aunque no demasiado) y un par de personajes más con importancia, los demás, o bien no tienen personalidad (son simples personajes para rellenar el clan) o bien se cruzarán en nuestro camino de casualidad y podremos conocerlos mejor en alguna que otra sidequest, llegando incluso a reclutarlos para nuestro clan.
Nuestro desplazamiento por el mapa es “especial”, si jugasteis al FFT o al FFTA ya estaréis más o menos familiarizados con él. Hay un mapa con lugares y nos lleva un día (de los 240 que componen el año) pasar de uno a otro. Pero a diferencia de estos dos juegos, en The Grimoire of the Rift el mapa se compone de regiones que, a su vez, están compuestas por un pequeño número de localizaciones, que pueden ser ciudades, cabañas o simples mapas para combatir sin mayor relevancia. Viajar dentro de una misma región no nos lleva días, por lo que podremos dar tantas vueltas como queramos y escoger el camino que más nos interese.
Toca hablar de gráficos. Los gráficos de FFTA2 son un maquillaje del FFTA, los sprites pixelados (al contrario de los de FFT o Disgaea, que procuran dar un aspecto más “pintado”) tienen mayor detalle, igual que los escenarios, pero mantienen el mismo estilo. Los efectos mágicos son efectos en 3D, que para mi sorpresa, encajan realmente bien con el escenario y los personajes 2D. Esto le da un toque original al juego. El punto negativo lo ponen las invocaciones, tanto de Esper como de Totema. Las animaciones de los Esper al lado de magias como Hielo++ (Blizzaga) son bastante pobres, sprites fijos con dos o tres frames que apenas se mueven, exactamente igual que en la entrega anterior y sin ninguna mejora aparente. Los Totema alejan el campo de batalla y aparecen por detrás de él en un vídeo de mala calidad y sin apenas movimiento, no son precisamente una maravilla.
En cuanto a la dificultad, FFTA2 es un juego que no supone un gran reto, está por debajo de los pocos títulos de RPG tácticos (y no tácticos) que probé, de hecho es posible acabarse el juego sin perder ni una sóla vez, pero más de una vez te pondrá en un aprieto o te hará sentir cierta tensión mientras piensas si es mejor sacrificar a tu Soldado como señuelo para luego curtir al enemigo con golpes por la espalda o no. Así que me dejó satisfecho, no hay batallas imposibles que logras ganar a base de repetición ni los combates se acaban en cuatro movimientos (o sí, pero requiere tiempo y conocimiento), por lo tanto me parece una dificultad adecuada. La duración del juego también sigue un esquema parecido, mientras que la historia principal sin más puede llevarte apenas unas 20 o 30 horas, las otras 380 misiones adicionales requieren tiempo, mucho tiempo.
Una cosa que me llamó la atención, y no para bien, fue el modo online. Mientras que en el FFTA se podían hacer misiones conjuntas con otros clanes, en éste juego, hasta donde pude explorar, tan sólo se puede hacer un “intercambio” de objetos, y son objetos que aparecen sin más, no puedes escogerlos ni nada, por lo tanto es algo bastante… raro.
Pero lo que realmente me gusta de la “duología” FFTA son los combates y el sistema de oficios y habilidades. Ambos son lo suficientemente simples como para hacerte con ellos a la primera y al mismo tiempo tienen un pequeño toque de complejidad que les da vidilla. En este aspecto, el juego se situaría en un punto medio entre Disgaea y Final Fantasy Tactics, los combates no son tan rápidos y espectaculares como en Disgaea, pero no llegan a suponer el tedio que suponían en FFT, y el sistema de habilidades y oficios no es el caos numérico y de puntos de FFT pero tampoco es como el de Disgaea, que se basaba únicamente en equiparte un arma y utilizarla para aprender las habilidades que podías utilizar con ese tipo de armas.
El sistema de habilidades de FFTA2 se mantiene intacto con respecto al de FFTA, se aprenden, simplemente, equipándote el arma que te la conceda y consiguiendo los PH necesarios para aprender la habilidad que concede, no hace falta saber nada más. Para cambiar a ciertos oficios tendremos que aprender un número concreto de habilidades de otro (u otros) oficio y, para algunos casos, tendremos que desbloquearlos mediante misiones ajenas a la historia, así que hay que estar atento a misiones que tengan pinta de conceder oficios que puedan interesarnos. Luego, si queremos, podremos cambiar el comando “secundario” del personaje para que pueda utilizar las habilidades de otro oficio, de manera que podremos tener una Asesina con habilidades de Esgrima o un Paladín con habilidades de Cazador, lo que, junto a las habilidades de soporte y reacción convierten a cada personaje en único. Por otro lado también existen oficios “personalizados”, que vienen adheridos a personajes extras que conseguiremos a lo largo del juego, y que sólo son accesibles a estos personajes, que también pueden cambiar su oficio a algo más “mundano”.
Los oficios disponibles aumentan en dos o tres para cada raza, redistribuyendo algunas de las habilidades y rediseñando otras. Además, se suman dos nuevas razas: Los Seeq, cerdos humanoides que aparecían en Final Fantasy XII, y las Gria, una raza de mujeres con alas, cuernos y cola de dragón; cada una con sus cuatro oficios propios.
El sistema de combates, en cambio, tiene ciertos cambios. El primero y más llamativo es el referente al sistema de Jueces y Leyes. Mientras que en el primero los jueces eran unos seres inflexibles que te premiaban con Puntos Justos cuando obedecías la ley y te penalizaban cuando las incumplías, aquí son entes invocados por los clanes para obtener ventajas en combate, a cambio de obedecer una ley elegida especialmente para cada misión que, en caso de ser quebrantada, anularía dichas ventajas sin acarrear mayores problemas. ¿Esto qué supone? Pues que, al contrario que en la entrega anterior, no podemos conocer las leyes a las que vamos a enfrentarnos de antemano, se anulan los Puntos Justos (y mis amados Combos, ésta no te la perdono, Squenix), las leyes sólo afectan a nuestro clan (por lo que no podemos aprovecharnos de ellas para anular las capacidades de un enemigo) y que podremos incumplir las leyes si nos vemos en un apuro, ya que lo peor que nos pasará será que no podamos revivir a un personaje durante ése combate, y esto conlleva a que algunas de las leyes son absolutamente absurdas y puestas en las misiones a mala fe (ejemplo: “no puedes atacar a los enemigos cuyo nivel sea inferior al tuyo” o “prohibido ser víctima de un robo”), pero así es Squenix, por cada cosa que hace bien, la caga profundamente en otra. El segundo cambio ya es más “destrangis”, algo en lo que se fijarán sólo las personas más meticulosas y maniáticas a la hora de combatir, y es que al atacar por un lateral o por la espalda, no aumenta la precisión del ataque, sino su daño, siendo un 200% en los golpes por la espalda. Ésto, sumado a la precisión aumentada de los ataques Última/Artema, los convierte en armas de destrucción masiva si se usan desde la posición correcta, pero al igual que las armas de destrucción masiva, estos ataques tienen su miga para conseguirlos. El tercer cambio que noté es bastante llamativo en cuanto empiezas a utilizar magia potente y tiene que ver con los PM. En la entrega anterior, un personaje entraba en combate con VIT y PM a tope, y recuperaban 5 PM cada turno. Pero en este juego no es así, sino que se entra en el combate a 0 PM y se recuperan 10 PM cada turno, ésto convierte el uso de magia en algo mucho más complicado que antes, tienes que decidir entre usar magias de nivel mínimo (que gastan 8 PM por turno) o usar un éter o esperar unos turnos para lanzar algo más devastador, hagas lo que hagas, te llevará algún turno. Otro de los cambios es con respecto a los muertos, mientras que en FFTA el cadáver permanecía en el campo de batalla y para revivirlo tenías que acercarte lo suficiente como para tirarle una cola de fénix o una magia resurreccionadora, en FFTA2 el cadáver se retira automáticamente y para revivirlo tendremos que usar una cola de fénix o magia resurreccionadora en la casilla en la que queramos resucitar a nuestro amigo, simple. Y por último están los Puntos de Gesta, que se consiguen simplemente realizando acciones en la batalla y nos servirán para ser clasificados como Ases al terminar el combate o invocar Totemas.
Y ésto viene siendo todo, si te gustó el FFTA te recomiendo encarecidamente este juego. Si buscas algo tan tedioso y cansino como FFT: The War of The Lions, te animo a probarlo ya que comparte varios elementos, y si simplemente buscas algo con lo que iniciarte al género de los RPG tácticos, tampoco me parece mala idea. Y si buscas algo más orientado hacia Disgaea, quizás no sea la mejor opción, pero ¿por qué no?



Joder macho, a la mitad deje de leer XDXD
Pues yo ya te dije en su momento, me decepciono bastante, q sea para ds y clavao al de gba, pa eso q lo sacaran para gba.
Yo x mi parte sigo esperando el fire emblem para ds…..aber si no la cagan….
dew
No es clavao al de GBA, los sprites están mejor hechos, los efectos de los ataques y las magias son 3D, los mapas están más detallados, hay más razas, más oficios, más misiones, el sistema de leyes (una de las cosas más representativas del FFTA) es distinto etc. No sé qué más quieres.
Me gusto ese analisis y concuerdo, no me gusto lo del MP, no hay combos, el enemi o no le afecta las reglas, el porcentaje de punteria es el mismo donde sea, cupido de espalda sera lo mismo que de frente,(maldicion), leyes que no tienen sentido: no subir altura mayor a 10, las magia negra son muy simples,el totema pierde grafico, la historia es simple prefierola de FFTA1 y te falto agregar q para obtener un objeto en la tienda tienes que crearlo primero, una de las pocas cosas q me gusto fueron: mas razas, el casino, los mapas mejores hechos y el sistema de dias.